viernes, 8 de enero de 2016

Cómo aumentar el sueldo en una entrevista de trabajo: el plan B

Se trata de ser atractivos, vender y poder vender expectativas, y gozar de una posición de negociación ventajosa gracias a nuestros ahorros. Cierto es que es que el blog se titula Mucho Invertir, pero inversiones hay muchas y no se trata sólo de sacar rentabilidad al ahorro, sino al tiempo que empleamos en conseguirlo mediante un empleo, y es que sin ingresos no hay ahorro y sin ahorro no hay inversión. La entrevista de trabajo es una pieza fundamental en este puzzle y demasiado importante como para obviarla. La entrevista hay que preparársela, y esto ya hay mucha gente que no lo hace. Pero sobre todo quiero dar a conocer cómo los ingresos pasivos pueden ayudar a que nuestro salario sea mayor u obtengamos beneficios que de otra forma no podríamos tener gracias al plan B, y os pongo una anécdota personal al final del artículo:

1) Preparar la entrevista:

Por qué nos interesa el puesto, qué podemos aportar más que otros, qué sabemos de la empresa, nuestras expectativas a medio plazo, cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles, situaciones de fracaso y de éxito y cómo las afrontamos. Las preguntas suelen ser siempre las mismas, basta preparárselas bien, y en varios idiomas si es necesario. Y en toda entrevista que se precie se revisa el CV. Debemos saber explicarlo como si lo estuviéramos leyendo, incluso en varios idiomas, de forma concisa y adaptándolo al puesto al que aspiramos. Debemos saber explicar por qué dejamos de trabajar en las empresas anteriores, lo que aportamos a esas empresas, nuestros logros y dificultades, etcétera. Y nuestra historia debe ser coherente.

En cuanto al lenguaje corporal, buscad en Youtube algunos documentales muy buenos sobre lenguaje corporal. Se dice que es mucho más importante que lo que decimos, así que no está de más tomárnoslo en serio hasta que tengamos desparpajo. Dicho esto, ni que decir tiene vestirse de forma acorde al puesto (más vale pasarse que no llegar, así que no dudemos en ponernos traje o equivalente para ellas). Y ser natural, formal y correcto. Pero sobre todo denotar una alta motivación, nada de ir a la defensiva, y dar la mano fuerte si somos hombres. Mentalidad ganadora, presentarse a todo el mundo que veamos en la recepción y en la sala, hablar alto y claro. Sacar pecho e ir decididos. En definitiva, desenvolverse con desparpajo.

2) La pregunta clave, el sueldo:

Ante la pregunta cuánto quieres cobrar, hay que decir el máximo que creamos que ellos pueden aceptar en función de lo que uno puede aportar, por esto es importante vender bien las expectativas primero. Al final somos todos vendedores de expectativas, y cuánto más únicos seamos, más será nuestro sueldo, pues en la vida todo es oferta y demanda. Pero tampoco debemos pasarnos para que no nos descarten o nos tomen por pretenciosos. Informarnos de los salarios que puede estar manejando el entrevistador es buena idea, puede que tengamos amigos en la empresa, o que haya ofertas de trabajos similares publicadas. Nosotros mejor que nadie conocemos nuestro sector.

Ayuda mucho tener un plan B por el que el puesto no sea imprescindible para nosotros, pues nos coloca en posición de ventaja a la hora de negociar, esto es:

  • Tener unos ingresos pasivos que sirvan de colchón para poder esperar la oportunidad perfecta.
  • Tener un trabajo. Ahora son ellos los que deben convencernos para dejar nuestro trabajo, y no nosotros a ellos para que nos contraten. Deben pues ofrecer algo no igual, sino mejor, para que compense el coste de oportunidad e incertidumbre de dejar un trabajo donde no nos va mal, porque no nos va mal.
  • Tener suficientes ofertas de trabajo con regularidad como para no aceptar cualquier cosa. Y esto en realidad depende de nuestra valía y de cómo nos vendamos, así como de nuestra profesión y el rol que ocupemos en las organizaciones. Como digo, todo es cuestión de oferta y demanda. Debemos estar bien situados en Linkedin o en la red propia de tu sector.
3) Preguntar y proponer, nos puede hacer ganar más:

Lugar de trabajo, tareas a realizar, proyectos donde creamos que tenemos más proyección, incluso podemos proponer fórmulas de contrato no convencionales que consideremos ventajosas para ambos, como un contrato de autónomo a cambio de un sueldo mayor, trabajo a tiempo parcial, salario en función de objetivos, trabajar desde casa de vez en cuando, pago en especie para afrontar cursos de especialización o masters, coche de empresa a cambio de una parte del salario bruto, etc. Todo depende del puesto, no tiene sentido pedir cosas imposibles, pero cuanto mayor sea nuestra ventaja competitiva o nuestro plan B, mayor será nuestra fuerza de negociación. Hay que evaluar estas posibilidades, pues muchas veces pasan oportunidades sólo por no proponerlas. A lo mejor ni el propio empleador las ha pensado.

Pondré un ejemplo personal. Era mi último año de carrera, tenía 22 años y estaba buscando unas prácticas en empresa donde realizar el proyecto en el extranjero. Encontré una empresa, Renault Trucks, y comenzaba en dos semanas para realizar un trabajo de seguimiento estadístico de fallas en los camiones. Entre tanto, seguí buscando y me llamaron de otra, para un trabajo relacionado con centrales de energía, que me gustaba mucho más. Fui a la entrevista con la seguridad de tener el otro trabajo asegurado. Sin ninguna vergüenza pedí que tras las dos primeras semanas de trabajo, me dejasen ausentarme dos semanas para primero ir al viaje de fin de carrera con mis amigos, y segundo pasar unos días en la Feria de Sevilla. Total, si me decían que no, no pasaba nada, al fin y al cabo tenía el otro trabajo. Bueno, finalmente me dijeron que sí, fue uno de los viajes donde mejor lo he pasado y además me pagaron esas dos semanas, y con un sueldo mayor de el que hubiera obtenido en la otra empresa. Además, como ya habían dicho que no a los otros candidatos, se habían quedado sin nadie y les propuse en contrapartida que podían contratar a mi novia de aquel entonces, que no estaba a gusto con las prácticas donde ya llevaba dos semanas y además le pagaban muy poco. Y así fue, ese mismo día fue a entrevistarse y la contrataron sobre la marcha.

4 comentarios:

  1. Muy interesante entrada. Tenemos que ir a una entrevista de trabajo con la idea de vender lo mejor posible nuestro producto que somos nosotros mismos.

    Un saludo,

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  2. Totalmente. Tengo un amigo que quiere cambiar de trabajo y le salió una entrevista. Le dije que se la preparara muy bien, y en inglés, por si acaso. El es muy inteligente y muy bueno en su trabajo, pero estas cosas la pierden. Me dijo que no se la iba a preparar porque la empresa no le inspiraba confianza o bien le ofrecerían muy poco. Finalmente la empresa y el proyecto eran más interesantes de lo que pensaba, pero no salió contento de cómo le había salido la entrevista y de cómo había dicho lo que había dicho. Le acaben llamando o no, desde luego la entrevista no será una baza para negociar al alza.
    Y otro tema es el plan B. Tener un seguro, llámalo dividendos, otro trabajo, ofertas recurrentes, disponibilidad de movilidad (lo que aumenta la oferta disponible y por tanto incrementa tu precio) o simplemente un buen colchón. Todo esto te permite negociar sin miedo a perder, hasta que caiga la breva.

    Un abrazo Magallanes y un placer tenerte comentando.

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  3. Hola Mucho invertir,
    Lo que dices tienes mucha razón el problema es que con la crisis todo ha cambiado y las empresas también. Cosas que me han pasado:

    Ahora no dicen no al resto de candidatos hasta que el escogido lleva trabajando alguna semana, muchas empresas no dicen directamente nada.
    Hay tantos candidatos que te dicen este es el sueldo. Les dices que en tu actual trabajo ganas más y no te interesa el cambio y te responden que tienen otros muchos candidatos.
    Peleas internas de departamentos, RRHH tiene mucho poder y si no se coge a quien quiere RRHH ofrecerán condiciones muy malas a los otros candidatos para que rechacen la oferta
    Solo realizan contratos temporales de 6 meses. Cuando vas a renovar tienes que dar hasta gracias de que te renueven. En cuanto las empresas dejan de recibir subvenciones la probabilidad de despido es muy alto. Contratan a lo mas barato no a lo mejor.
    Te contratan y al día siguiente hacen un ERE.

    Te puedo asegurar que estas son solo algunas cosas que me han ido pasando... y tienes que tragar para coger experiencia.

    Y añade la complicación de que si trabajas no es fácil acudir a entrevistas, pierdes vacaciones etc y si cambias mucho de empresa te miran raro.

    Un abrazo

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  4. Sin dejar de ser cierto lo que dces, yo tengo una visión mucho más optimista. Aunque eso pase con frecuencia, podemos escapar de ello aumentando la demanda hacia nosotros. Puede que en empresas malas no haya elección, pero en ese caso deberemos cambiar de empresa. Y si el problema es el país o el continente, debremos cambiar de continente. Dicha demanda se aumenta moviéndonos hacia nuevos mercados, es decir, sectores pujantes, puestos críticos y mercados donde la oferta de trabajo es de mayor calidad y cantidad. Es una cuestión estratégica que hay que pensar bien y requiere tiempo y maduración.
    La elección de la carrera, hablar fluídamente, como mínimo, inglés, buscar un tipo de puesto específico (incluso rechazando otros si no son acordes a lo que buscamos (y estamos seguros siendo realistas de que podemos aspirar a otros acordes a nuestra estrategia)), elegir los países donde buscar y los medios y canales adecuados para buscarlos, etc. son cosas que hay que pensar.
    Quien hace erasmus en Italia pienso que no se ha parado a pensar su estrategia laboral (puede que otras sí, pero no la laboral), puesto que el italiano es raro que le sirva para algo. Quien estudia Historia del Arte, me parece correcto como ocio y cultura, pero es poco probable que consiga un trabajo bien remunerado, o incluso un trabajo. Son decisiones estratégicas. Además de esto, si somos los mejores en nuestro campo, poco importará la carrera (y ese sería em mejor consejo), pero para el resto, quien no acaba el proyecto fin de carrera por empezar a trabajar en un puesto que no tiene nada de especial, quien no se preocupa de hablar inglés, quien tiene miedo al cambio de empresa, puesto, lugar,… quien no cambia de método de buscar trabajo cuando el suyo le está fallando, quien no identifica sus debilidades, quien no tiene un objetivo, quien no se prepara las entrevistas, quien no promueve su red de contactos, quien no sale (laboralmente) de sí mismo… no tiene muchas probabilidades de obtener buenos resultados. Y quien sí hace todo esto, tendrá muchas posibilidades de que su suerte sea mejor.
    Y si no, antes que tener un mal trabajo en una mala empresa, siempre que tengamos un cierto colchón o persona en quien apoyarnos un tiempo, la opción de emprender siempre está ahí. Además, dependiendo del caso, se puede comenzar antes de dejar el trabajo. Y lo mejor, al igual que en la bolsa, negocios sencillos que entendamos bien y con alguna ventaja competitiva.
    Un abrazo!

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