miércoles, 24 de junio de 2015

Cambios brutales que marcarán el siglo

El mundo está experimentando dos cambios brutales que marcarán el siglo, y hay que estar al loro.

Cambios del siglo XXI

1- Demográfico: incremento de la población hasta los 11 000 millones de personas en 2100, punto en el cual se estancará. Antes de la revolución industrial en el mundo se tenían 6 hijos por pareja, de los cuales sobrevivían poco más de dos. Esto provocaba un aumento muy lento de la población durante todos los siglos anteriores. Posteriormente, esta revolución significó recursos, alimentos y sanidad, lo que hizo que la tasa de supervivencia natal, así como de esperanza de vida, aumentaran de forma drástica y, por tanto, la población mundial. Posteriormente la educación y el propio cambio social y económico de dicha revolución implicó un cambio en las economías familiares, pasando de significar los hijos mano de obra gratis, a una carga económica importante. Esto ha hecho que, aunque mucha gente aún tiene la idea preconcebida de que en países emergentes del sureste asiático y Latinoamérica se siguen teniendo muchos hijos por pareja, esto ya no es así. En países emergentes como Bangladesh se tienen poco más de dos. Triste o no que la razón sea la economía familiar, es un hecho y, por otro lado, una buena noticia para el medio ambiente.

Por otro lado, y dentro de cambio demográfico, nos encontramos con el incremento de la clase media y del poder adquisitivo medio y mediano. Esto es una realidad y una buena noticia para la humanidad, aunque mala para el medio ambiente. Este tipo de datos demográficos y socio económicos los podemos ver en la web más impresionante de todas las que campan por internet. Apunten porque merece la pena: gapminder, una magnífica base de datos con una magnífica e innovadora forma de presentarlos. Aquí un enlace a un vídeo magnífico donde el profesor Hans Rosling, desarrollador de gap minder, habla del cambio demográfico

Dicho esto, las empresas que sepan aprovechar este cambio demográfico de aquí a 2100, seguirán creciendo como lo hicieron muchas de las empresas occidentales que se hicieron grandes en la segunda mitad del siglo veinte vendiendo en el mercado europeo y estadounidense. Esto responde bastante bien a la pregunta de si rentabilidades tan altas sostenidas en el tiempo de los índices bursátiles, las empresas en particular y de inversores como Waffet o García Paramés podrán mantenerse en el futuro en el mundo tan cambiante que nos espera, o eran debidas a la coyuntura asociada a simplemente el aumento de la población y la clase media occidental de los años 1960 – 1990. A mi juicio, ambas cosas son correctas (y a que estos dos señores son muy listos) . Lo bueno es que vemos que este “chollo coyuntural” aún no se ha acabado para quien sepa aprovecharlo. Para esto hay que invertir a largo plazo y en empresas que operen donde tienen que hacerlo y en el momento adecuado (no vale llegar tarde). De no ser así es que no han sabido leer este cambio en su modelo de desarrollo de negocio.

2- La revolución informática. Esto significa un cambio igual o mayor que la revolución industrial. Ambas son revoluciones tecnológicas. La industrial significó muchas cosas, entre ellas, el nuevo fenómeno del desempleo que afectó a las personas no cualificadas del sector primario y secundario, el aumento de la calidad de vida con máquinas, electrodomésticos y coches accesibles a la gran y floreciente clase media. Significó un cambio socio-económico sin precedentes, habiendo beneficiados, la gran mayoría en el largo plazo, y perjudicados, aquellos que no supieron o injustamente no pudieron adaptarse. A la postre, también significó la globalización. 

Bien, la revolución informática no es menos, y es en esencia muy similar bajo mi punto de vista. Ya está significando un incipiente nuevo desempleo. No es de extrañar que una de las prioridades de países y políticos sea reducir dicha tasa. Y no deja de parecerme paradógico, con la cantidad de cosas que quedan por hacer. Pero es así. Sin embargo esta falta de empleo afecta y afectará tanto al sector terciario como a nivel de oficina y gente cualificada. Basta mirar cada aplicación de smartphone o sitio web que ha sustituido a golpe de click a grandes sectores de la economía. Ejemplos evidentes son Huber, que se carga al sector de los taxis de un plumazo (por mucho que lo intenten impedir de forma artificial mediante leyes. Al final, el mercado y la tecnología se acaban imponiendo) o wikipedia que se ha cargado al sector de las enciclopedias del mundo enteron con sólo 50 trabajadores,...pero hay miles de ejemplos. No es ya sólo internet sino la informática en general. Sin contar a la gente que se deja fuera del sistema por no saberse o poderse adaptar, y hablo del gap tecnológico, un verdadero drama para muchas personas del planeta, aunque probablemente muchas de ellas ni lo saben. Sin embargo este cambio reducirá costes, traerá educación, información, emprendimiento y eficiencia en la sociedad. Ya lo está haciendo. Y a la postre esto significa también aumento del nivel y calidad de vida, aumento de la riqueza para todos (aunque unos más que otros) y reducción forzosamente de la jornada de trabajo. El problema de pagar las pensiones de una población envejecida es, a mi juicio, una pequeñez si lo comparamos con todos los beneficios, si se saben aprovechar para el bien social, de la revolución informática. 

El otro día en el trabajo al que me dedico, el responsable de innovación me presentó un interesante gráfico donde se veía que tras la crisis, aproximadamente 2007 - 2010 en Estados Unidos, las empresas ya habían recuperado hoy en día (2014) su nivel de beneficios anteriores, y estaban de nuevo en máximos históricos. Sin embargo, el empleo, apenas se había movido. Es decir, trabajaba casi el mismo número de personas que durante la crisis. Sobre esta misma gráfica, acto seguido, mi compañero superpuso la inversión en informática de las empresas, y se podía comprobar que durante y tras la crisis  se había incrementado como la espuma. Vemos pues un ejemplo claro de que la informática sustituye el trabajo humano generando beneficios mayores. 

Pues bien, es conveniente ser consciente de que la revolución informática está cambiando y cambiará el mundo. Las empresas y personas que sean conscientes de ello, gozarán de grandes ventajas. Hay que saber aprovecharlo a nuestro favor, tanto a nivel individual como colectivo.

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