jueves, 30 de abril de 2015

Ludopatía bursátil

El trading intenta obtener beneficios en períodos cortos o intradía usando en general productos derivados. Hablamos de esto en el artículo pasado "Inversor inteligente o trader kamikaze". Bien, existe también un fenómeno que tiene su nombre, este es la ludopatía bursátil.

Ludopatía bursátil


La ludopatía bursátil es una enfermedad, como lo es la ludopatía de las máquinas tragaperras de los bares. Sin embargo suele estar muy bien vista, como lo estaba el tabaquismo en el siglo pasado. Tiene su componente técnico, de especialización, y eso hace que ser trader tenga más la reputación de rico inteligente que adicto a las tragaperras y al casino. Sin embargo, al menos los jugadores de tragaperras saben bien que es un juego de azar. Los traders ludópatas piensan que es cuestión de estrategias. De hecho han proliferado de forma ingente los cursillos de bolsa, de cómo ganar 1000 euros en cuestión de horas, etc. Claro que se pueden ganar mil euros apostando 100, basta que suba la bolsa un uno por ciento, pero es mucho más sencillo que los pierdas. Basta que antes de subir ese 1 por ciento baje primero un 0,1% par que se te cierre la posición y no puedas esperar a que suba. La fiebre del trading, comerciante en español, es como el peor de los casinos. Se engaña a muchísima gente, y más en tiempo de crisis, para que sólo ganen unos cuantos, estos son, los brokers. Y es que en el corto plazo la bolsa es un juego de sumar cero, si alguien compra es porque alguien vende y viceversa. En el largo plazo no, puesto que si la empresa crece gracias al sudor de sus trabajadores, eso es valor real que se crea.

En fin, la ludopatía bursátil se caracteriza por la sensación de nerviosismo y ansiedad al abrir una posición, la euforia extrema si al poco tiempo se gana dinero y el pánico y tristeza si se pierde, lo cual puede nublar la toma de decisiones y llevarnos al lado más psicológico de la bolsa, el peor enemigo a la hora de invertir. Finalmente el comerciante de bolsa (trader en inglés, pues no son por lo general inversores a largo plazo basados en fundamentales) al final no obtienen buenos resultados y bien salen escaldados de la bolsa, o bien siguen por las sensaciones que le produce este tipo de apuestas, exactamente como la gente enganchada a las tragaperras. Saben que acabarán perdiendo, pero la sensación de poder eventualmente ganar algo en el corto plazo les motiva a seguir jugando.

En Estados Unidos hay ya lugares donde ayudan a rehabilitarse de este tipo de ludopatía. El período de recuperación gira en torno a los dos años. Asociaciones de brokers y bancos se han opuesto a su implantación. Lógicamente tienen mucho interés en aprovecharse de estas personas que, como decía en el post anterior "Inversor inteligente o trader kamikaze", son, en mi opinión, productos del marketing.

jueves, 23 de abril de 2015

Inversor inteligente o trader kamikaze

Hay que distinguir entre inversores y especuladores, como bien dice Graham en su libro "El inversor inteligente". Se dice pronto, pero con este libro, el cual recomiendo a todos los que lean esto, me di cuenta de que efectivamente, no tiene nada que ver. Es más, diría que los especuladores son producto del marketing y la avaricia. Ellos no tienen la culpa.





El ser humano es avaricioso por naturaleza. Si no, no encontraríamos a millonarios que siguen en su despacho trabajando de sol a sol, o banqueros ricos que siguen haciendo operaciones ilícitas con el riesgo de ir a la cárcel o de ser odiados por la gente de a pie. Bueno, no me distraigo del tema. Los especuladores en bolsa son los llamados traders, y como digo, son el resultado de un engaño, ellos no tienen la culpa. Pero cuando se le pregunta a alguien a qué se dedica y te responde que es trader, no merece la pena discutir. Te dirá que el año pasado se apalancó y ganó mucho dinero con posiciones a corto, es decir, pidiendo un préstamo (apalancarse) y apostando a que el mercado iba a bajar (posiciones a corto). Lo que no te dirá es su rentabilidad a 10 años vista. De hecho no conozco ningún trader rico por apostar en bolsa. Y digo bien, apostando, porque la especulación de los traders es un juego. Y no hay nada peor que jugar en bolsa. A la bolsa no se juega, en la bolsa se invierten los ahorros del trabajo que tanto cuestan ganar, no tiene nada que ver. Un trader (en español comerciante), por definición, invierte en el intradía o en cortos períodos de tiempo,  y en muchos de los casos usa productos financieros derivados como los CFDs. En España comenzaron a comercializarse en 2007 (curioso, en lo más alto de la burbuja y justo antes de comenzar la crisis). En Londres desde 2008 han crecido un 57% este tipo de transacciones, y un 25% del total en bolsa son CFDs, correspondiendo un 20% al pequeño inversor. Una bolsa que en el corto plazo compite además contra las máquinas que ejecutan el trading de alta frecuencia. Es decir, jugársela de estar forma, para el pequeño inversor, es de ser un completo kamikaze.

Pero seguimos sin irnos por las ramas. Con estos productos derivados, lo que hacen los traders es apalancarse y usar posiciones cortas. El apalancamiento es una herramienta muy peligrosa a la par que poderosa. Poderosa para los brokers que cobran jugosas comisiones, y peligrosa para los inversores particulares. Si tienes 10 000 euros, con un apalancamiento del 1% quiere decir que estarás poniendo en juego 1 000 000 euros. En palabras, un millón. Si el mercado sube, ganarás 100 veces más de lo que un inversor normal. Pero si baja, no perderás más de 10 000, pero los perderás 100 veces más rápido. Y aquí viene la trampa. El mercado, por muy alcista que sea, siempre va en zig zag, nunca sube en línea recta. Con lo cual la más mínima bajada se nos comerá todo nuestro capital (100 veces más rápido) y se nos cerrará la posición por haber perdido todo. Sin embargo los brokers lo venden como "gestión eficiente del capital" para incitar a los novatos avariciosos a contratar dichos servicios para así cobrar las suculentas comisiones asociadas.

Con las posiciones a corto pasa lo mismo. En general, a largo plazo, la bolsa sube un 6% anual más dividendos. Es decir, en general, las empresas ganan dinero, porque por eso son empresas. Tienen gente trabajado 8 horas diarias para que sean rentables. Sin embargo los brokers y bancos donde operamos nos venden el corto como la posibilidad de multiplicar por dos las posibilidades de ganar, cuando el mercado sube y también cuando baja. Pues bien, nadie sabe lo que hará mañana el mercado. Pero sí sabemos que en general las empresas quieren ganar dinero y suben un 6% anual de media. Entonces, ¿por qué arriesgarnos a que van a bajar si realmente hay más posibilidades de que suba a que baje?. Pues sí, no tiene sentido a menos que tengamos información confidencial, como hacen los grandes como Goldman Sachs o los miembros de los consejos de administración de algunas empresas cotizadas. Pero en cualquier caso, eso es ilegal y además no está al alcance de la mano del pequeño inversor.

En definitiva, todo esto son operaciones que suelen tener más comisiones de la cuenta y que además no son amigas del largo plazo. Y hay una cosa clara. La bolsa no sabemos lo que hará mañana, pero sí sabemos que cada vez que operemos el broker se llevará una importante comisión, y cuanto más operemos, más dinero nos quitará. Por esto hay inversores que, con toda la razón, se decantan por la estrategia buy&hold, es decir, comprar e intentar no vender nunca, invirtiendo así a largo plazo y sin apenas comisiones.
No es de extrañar que hoy en día se han multiplicado los brokers en internet que nos ofrecen cursillos gratuitos para enseñarnos a ser traders. Pero voy más allá, no será de extañar que dentro de unos años comiencen a ofrecer comisiones gratis para este tipo de operaciones al más puro estilo casino. Así, si el particular invierte a corto, el broker, sin decírtelo, hará lo mismo a largo, y si tú lo haces a largo, él a corto, o sea, la operación contraria. Tu dinero es limitado, tarde o temprano quebrarás. Pero el del broker es casi ilimitado puesto que cuenta con la liquidez de otros muchos particulares. De forma que conforme los traders vayan perdiendo sus ahorros, el broker irá ganando el mismo montante. Es el mismo funcionamiento que un casino cuando se apuesta al rojo o al negro. Hay un 50% de posibilidades, y eso se cumplirá si hacemos infinitos intentos. Pero la diferencia es que el particular tiene avaricia y querrá seguir jugando hasta que se le acabe el dinero antes de haber llegado a hacer esos infinitos intentos. El casino sin embargo siempre tendrá dinero para seguir jugando.


En definitiva, la bolsa no es un casino, y como tal debe ser tratada.

jueves, 16 de abril de 2015

Quién pagará la verdadera crisis de deuda

Deuda pública


Hablamos de crisis de deuda cuando el Estado no es capaz de afrontar los pagos de la deuda que ha emitido previamente. Esta deuda, suele compararse con el PIB del país, de forma que:

- Tenemos una deuda de X veces el PIB
- Creada cada año por un Y% de déficit sobre el PIB
- Donde se pagan unos intereses del Z%

Cuando el estado no puede pagar dicha deuda, hay tres formas de actuar:

- La primera es hacer recortes sociales y aumentar impuestos para disminuir el déficit Y%. En este caso, son los ciudadanos quienes pagan, por tanto.

- La segunda es confiscar los ahorros de los ciudadanos. Confiscar quiere decir quitar, y de ahí la palabra quita, que se puso de moda en Chipre en 2013. En este caso, se impide a los ciudadanos sacar su dinero del banco para que no lo metan bajo el colchón y durante este tiempo el Estado les quita una parte. En Chipre fue lo que pasó, con depósitos, y demás. También pasó en Polonia con planes de pensiones, etc. En este caso, son los ciudadanos quienes pagan.

- La tercera es subir la inflación. Si el Estado debe dinero al 5% anual a 10 años, esto es que de cada 100 euros el Estado pagará 62€ de intereses tras 10 años. Sin embargo, si el estado (en realidad el banco central que emite la moneda) imprime billetes gratuitamente (papel al fin y al cabo, pero que existe un consenso de que es papel con un valor), entonces el valor del dinero disminuye, puesto que la riqueza es la misma. Es decir, si un país tiene 100 unidades de riqueza a dividir entre 100 billetes en circulación, cada billete vale 1 unidad de riqueza. Si imprimimos 100 billetes más, entonces cada billete vale sólo 0,5 unidades de riqueza. Bien, pues esto no es más que aumentar la inflación. Si la inflación aumenta un 3% anual, entonces esos 62 euros ya no tienen el mismo valor que antes, sino menos. De hecho el Estado pagará siempre el 5% durante 10 años, pero si el valor del dinero es un 3% menor cada año, es como si el estado pagase sólo un 2¨%. ¿Quién es el perjudicado aquí? Los ahorradores que tienen su dinero en el banco o en renta fija, puesto que la renta es fija, y hay que restarle la inflación para ver la renta real en poder adquisitivo. ¿Cómo protegerse contra tal empobrecimiento? Pues no teniendo dinero liquido ni invertido en renta fija (depósitos, bonos de empresas o letras del tesoro). ¿Y en qué invertir entonces? En bienes reales como acciones de empresas reales que subirán sus precios tanto como la inflación (y por tanto sus beneficios, su beneficio por acción y su cotización), en bienes inmobiliarios, o en oro y plata. Al menos los bienes inmobiliarios, a las malas, tienen una cierta utilidad. Una acción, en el fondo, también, puesto que es una parte de una empresa, con sus activos, furgonetas, oficinas,...pero eso, en el fondo. Finalmente el oro y la plata son de poca utilidad, y en cierta manera también es una convención el hecho de darle un valor. Aunque al menos son limitados, no como los billetes que los imprime una máquina a expensas de lo que un grupo de personas del banco central decidan.

- La cuarta es declarar bancarrota, default o suspensión de pagos. Es decir, se reconoce que no se puedan pagar los intereses, y simplemente no se pagan. A mi juicio es la forma más sensata de afrontar una imposibilidad de pago. Es decir, si no puedo pagarle a la persona A (persona o institución inversora en deuda soberana, o sea, el prestamista), no le pago. Pero lo que no voy a hacer es robarle a la persona B (ciudadano y/o ahorrador) para pagarle a la A. Como digo, si no puede pagárse a A, lo sensato es decírselo y no pagarle. De hecho, cuando se invierte en renta fija, incluyendo deuda soberana, se admite y asume un riesgo. El riesgo puede ser bajo, pero es un riesgo al fin y al cabo. Por eso la deuda griega renta un 7% y la alemana un 0%, porque se considera que puede que Grecia no te pague. Ese riesgo debe asumirse, y por tanto, es legítimo que un Estado no pague y se declare en default, puesto que sus prestamistas han aceptado el juego del riesgo. Lo que no sería justo es pedir o quitar dinero mediante quitas o subidas de inflación a gente que nunca ha comenzado a jugar a ese juego y no ha aceptado ningún riesgo.

Dicho esto, no sólo Grecia tiene un problema de deuda. Lo tiene Grecia, Estados Unidos, Japón, Francia, España, etc. Todos estos países (y muchos más) tienen deudas del orden de su PIB o incluso mayores, y continúan con déficit (Y>0), es decir, aumentando la deuda.  Hay un problema gordo y una de las cuatro soluciones anteriormente citadas, o combinación de varias, va a producirse tarde o temprano. Por lo pronto la emisión de moneda por parte del Banco Central Europeo con la consecuente subida de la inflación, la subidas de impuestos (IRPF, desgravaciones de vivienda, IVA, transmisiones,...) y los recortes sociales ya se han producido y siguen produciéndose. La quita en Chipre también se produjo. Todas las que afectan a ciudadanos y ahorradores que no han asumido el riesgo del Estado. Sin embargo quien sí lo ha asumido (como quien compra una acción, y asume que puede bajar), no suele pagar. Dicho esto, dejo la pregunta para reflexión: ¿habrá un período de súper inflación como el que ha habido en Venezuela durante los últimos años (inflación media del 40% anual), habrá una quita generalizada importante, subirán los impuestos de forma que se ahogue el trabajo y no merezca la pena trabajar (o al menos trabajar de forma declarada)? . Todos estos son motivos de gran depresión económica y crisis sociales muy importantes. La pregunta, a mi juicio no es si se va a producir o no, sino cuándo. ¿De aquí a dos años, 10 años, 50 años? No lo sé, pero está claro que ocurrirá algo, y mejor estar protegidos en activos reales.

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